domingo, 28 de febrero de 2016

Sueños, Ensueños y Ritmos Circadianos

El Sueño
El sueño es un estado fisiológico de autorregulación y reposo uniforme de un organismo. En contraposición con el estado de vigilia cuando el ser está despierto, el sueño se caracteriza por los bajos niveles de actividad fisiológica (presión sanguínea, respiración) y por una respuesta menor ante estímulos externos.

Fases del sueño

Durante el período en que descansamos el sueño pasa por diferentes fases:
  • Sueño de ondas lentas (NREM): su duración es de unos 90 minutos
  • Etapa 1 (Adormecimiento): es un estado de somnolencia que dura unos diez minutos, donde el EEG muestra una cierta actividad de onda theta (3,5-7,5 Hz). Es la transición entre la vigilia y el sueño. Se pueden dar alucinaciones tanto en la entrada como en la salida de esta fase. Esta etapa ocupa el 10 % del tiempo total del sueño.
  • Etapa 2 (Sueño ligero): Disminuyen tanto el ritmo cardíaco como el respiratorio. El registro del EEG muestra períodos de actividad theta, husos del sueño y complejos K. Los husos del sueño son conjuntos de ondas de entre 12 y 14 Hz que suceden varias veces por minuto entre las fases 1 y 4 del sueño. Los complejos K son ondas agudas que aparecen de forma abrupta y actúan como mecanismo de inhibición para que el sujeto no se despierte. De este modo, sufrimos variaciones en el tráfico cerebral, períodos de calma y súbita actividad, lo cual hace más difícil despertarse. En algunos casos, se llega a un proceso en el cual nuestras pulsaciones son extremadamente bajas y el sueño es tan profundo que el cerebro presenta dificultades para registrar contacto con el cuerpo, por lo que manda un impulso para corroborar que dicha conexión entre el cerebro y el cuerpo esté en normal funcionamiento. Éste impulso produce una reacción, la cual es abruptamente recreada por la mente, por lo que se produce una sensación violenta y el cuerpo actúa sobre la base de dicha sensación, generalmente con un violento y rápido movimiento del cuerpo. Aquello último es popularmente conocido como "Soñar que caemos". (50 % del tiempo).
En la misma surgen esporádicamente dos grafoelementos típicos del EEG del sueño: las espigas del sueño (ondas puntiagudas) y los complejos K (picos repentinos).
  • Etapa 3: Fase de transición hacia el sueño profundo. Pasamos unos 2 - 3 minutos aproximadamente en esta fase.
  • Etapa 4 (Sueño Delta): Fase de sueño lento, las ondas cerebrales en esta fase son amplias y lentas así como el ritmo respiratorio. Cuesta mucho despertarnos estando en esta fase, que dura unos 20 minutos aproximadamente. No suelen producirse sueños. Ocupa el 20 % del tiempo total del sueño. Se considera que ésta es la fase que determina una buena o mala calidad del sueño en términos de su eficiencia, esto es, la experiencia subjetiva de que el sueño ha sido o no reparador.
  • Fase REM: fase en la que el cerebro está muy activo, el tronco cerebral bloquea las neuronas motrices de manera que no nos podemos mover. REM proviene de la frase en inglés Rapid Eye Movement (Movimiento del Ojo Rápido), debido al característico movimiento de los globos oculares bajo los párpados. Ésta es la fase donde soñamos y captamos gran cantidad de información de nuestro entorno debido a la alta actividad cerebral que tenemos. En esta fase se muestra una actividad cerebral semejante a la de la vigilia.
A lo largo de la noche, el sueño lento (NREM) se alterna con sueño paradójico (REM). El total del sueño paradójico es el 25 % del sueño.

Los trastornos del sueño se clasifican en disomnias, parasomnias, alteraciones del sueño relacionadas con causas médicas o psiquiátricas y otros trastornos del sueño, que afectan de un modo más o menos acentuado a las diferentes fases del sueño. Así mismo, algunos fármacos utilizados para el tratamiento de los trastornos del sueño puede modificar la arquitectura del sueño por lo que deben ser administrados bajo estricto control médico, siendo el médico el que debe valorar la relación coste/beneficio de su administración de forma personalizada, nunca el paciente.

Estructuras cerebrales que están involucradas en el sueño
Hipotalamo
  • Hipotalamo anterior: Esta implicado en los mecanismos de sueño, se relaciona con sistema nervioso parasimpático; lesiones a este nivel producen insomnio.
  • Hipotalamo posterior: esta implicado en los mecanismos de vigilia, se relaciona con el sistema nervioso simpático; lesiones a este nivel producen somnolencia.

El hipotálamo guarda una importante función termorreguladora. El hipotálamo juega un papel fundamental en la regulación del resto de las estructuras implicadas en el sueño.

Tálamo
  • El tálamo es la estructura relacionada con adquisición de todo tipo de información e excepción del olfato. Del tálamo la información pasa a la corteza, para que se de el sueño se han de inhibir las vías Tálamo.corticales.

Tronco Cerebral
  • Regula el tono y estado de vigilia, es fundamental para organizar la actividad mental; se relaciona con los núcleos de la formación reticular situados en el tronco cerebral y el tálamo.
Trastornos del Sueño

Insomnio
El insomnio es uno de los trastornos más frecuentes de nuestra sociedad. Los expertos lo definen como la incapacidad para conciliar o mantener el sueño adecuadamente según las necesidades físicas de cada persona.

El insomnio no tiene nada que ver con el número de horas de sueño, ya que esto depende fundamentalmente de las características de cada sujeto y no pueden establecerse generalizaciones; los niños, los jóvenes, y quienes realizan esfuerzos físicos probablemente necesitan más horas de sueño que otros grupos de población. Aunque lo normal oscila entre las siete y las nueve horas, esta cifra varía en cada persona; recientemente incluso, un trabajo relacionaba las seis-siete horas de sueño con una vida más larga.

La Fibromialgia se asocia frecuentemente a insomnio pero también las personas sanas experimentan la aparición de dolor y fatiga a los pocos días de no descansar bien por la noche.



Hipersomnia

La hipersomnia es la presencia excesiva de somnolencia como mínimo durante un período de un mes. Esto se traduce en episodios prolongados de sueño nocturno o bien por la facilidad excesiva para conciliar el sueño durante el día.

Esta situación no se puede explicar por la presencia de insomnio y no aparece exclusivamente en el trascurso de otro trastorno, ni puede atribuirse a una falta de sueño. Sí puede ser, en cambio,consecuencia de una enfermedad que ya tiene el paciente o de la ingesta de fármacos. Enfermedades respiratorias, endocrino-metabólicas, renales, hepáticas, del sueño (como la narcolepsia), infecciones y estados febriles dan lugar a la hipersomnia. También es posible que la hipersomnia acompañe a los cuadros de Síndrome de Fatiga Crónica.

Apnea del Sueño

Apnea significa 'falta de respiración'. Esta enfermedad se caracteriza por la interrupción repentina de la respiración mientras se duerme y suele caracterizarse por los ronquidos fuertes que se prolongan regularmente durante un tiempo hasta que son interrumpidos por un largo período de silencio en el que se corta la respiración (es la apnea).

Existen dos tipos de apneas, central y obstructiva. La apnea central es menos común, y se produce cuando el cerebro deja de enviar señales a los músculos encargados de la respiración. Por el contrario, en el caso de la apnea obstructiva, mucho más extendida, ni la garganta ni la nariz permiten que pase el aire necesario para respirar.




En condiciones normales los músculos de la garganta, que son los que permiten el paso del aire a los pulmones, se relajan durante la noche, dejando un espacio suficientemente ancho para que continuemos respirando. Sin embargo, en algunos individuos, estos músculos se cierran de tal manera que impiden la llegada de aire a los pulmones, lo que provoca los ronquidos y otras dificultades para respirar.
Durante las fases en las que el sueño es más profundo, pese a que aún no se conocen del todo las causas, la respiración puede detenerse por un período de tiempo prolongado (algo más de 10 segundos), tras lo que se presentan intentos precipitados por respirar. Estos episodios de apnea suelen provocar un cambio a otra fase del sueño más ligera, lo que explicaría la somnolencia diurna que padecen estos pacientes. De hecho, muchos de ellos no son capaces de recordar estos episodios durante el día, y es necesario recurrir a los familiares y a otro tipo de síntomas
para reconocer el problema. Principalmente se reconoce por el cansancio y los dolores de cabeza durante el día, la pérdida de memoria, el aumento de peso, sensación de letargo o confusión etc, los altos niveles de presión arterial, y los ronquidos nocturnos.

Hay algunos factores que podría inducir a padecer apnea del sueño. La edad y la obesidad son algunos de ellos (aunque casi el 40% de las personas con este problema no son obesas), además, el consumo de alcohol o sedantes, la obstrucción nasal, una lengua larga, tener las vías respiratorias estrechas e incluso una cierta fisonomía del paladar o el maxilar podrían ser factores que incrementen el riesgo.

Narcolepsia

Enfermedad que consiste en un exceso de sueño durante el día, incluso después de haber dormido bien por la noche. Es una patología que afecta entre el 0,2 y el 3 por mil de la población general en la que se han propuesto como predistonentes determinadas características genéticas entre las que destacan la presencia en el genotipo de una persona de determinados genes HLA: HLA-DRB1*15, HLA-DRB1*16 y HLA-DQB1*06.

Los estudios efectuados en familias demuestran que la enfermedad se hereda como un rasgo autosómico recesivo y que el riesgo de padecerla se asocia estrechamente con la presencia de determinados alelos HLA clase II: DRB1*1501 y DQB1*0602.

Se trata una somnolencia incontrolada que se manifiesta mediante períodos de sueño frecuentes durante las horas diurnas. Las personas que padecen narcolepsia suelen tener sensación de sueño de forma constante y pueden quedarse dormidas de forma repentina. Aunque tras estas breves 'cabezadas' el sujeto suele sentirse más descansado, al poco tiempo vuelve a sentir la misma somnolencia; las horas más frecuentes suelen ser las que siguen a las comidas, aunque también puede ocurrir mientras se conduce o simplemente manteniendo una conversación.

La narcolepsia es un trastorno del sueño de origen neurológico. A veces la somnolencia es tan repentina y tan intensa que se denomina "ataque de sueño". Algunas personas pueden tener varios ataques de sueño durante el día. Los ataques de sueño pueden durar desde pocos minutos a más de una hora. Estos ataques tan bruscos e insuperables pueden confundirnos con un Síndrome de Fatiga Crónica.

Otros síntomas de la narcolepsia, que pueden o no aparecer en todos los pacientes, son:
  • Cataplejia:es la repentina y reversible disminución o pérdida total del tono muscular, habitualmente provocada por emociones intensas como la risa, el enfado o el miedo. El paciente permanece consciente durante la cataplejia.
  • Parálisis del sueño:es una incapacidad temporal para hablar o moverse cuando el paciente empieza el sueño, durante el sueño o cuando se despierta. Puede durar desde segundos a minutos.
  • Alucinaciones hipnagógicas:son experiencias muy difíciles de distinguir de la realidad y a menudo aterradoras, generalmente ocurren mientras la persona se queda dormida o al despertar.
Entre los enfermos existen grandes variaciones en el desarrollo, gravedad y orden de aparición de los síntomas.

El diagnóstico es relativamente fácil cuando todos los síntomas de la narcolepsia aparecen y un médico experto podrá diagnosticarla con un simple interrogatorio, pero si solo se presentan ataques de sueño y la cataplejia es suave o no ocurre, el diagnóstico es más difícil y a veces puede ser confundido con otros desórdenes.

Teniendo en cuenta que el diagnóstico de la narcolepsia se retrasa a menudo muchos años, es muy importante que el médico de atención primaria posea un actualizado conocimiento sobre los trastornos del sueño y así mismo que el paciente le proporcione una adecuada información sobre sus síntomas.
Aunque no existe cura para la narcolepsia, su tratamiento intenta controlar los síntomas que condicionan la vida familiar, social, laboral o escolar del paciente, cosa que se consigue en más del 70% de los casos.

El tratamiento es individualizado, depende de la gravedad de los síntomas y de las características del paciente. Así como los síntomas de la narcolepsia varían de una persona a otra, la respuesta a la medicación también varía.

Tanto las medicinas que su médico le recete como el estilo de vida del paciente son muy importantes. El principal tratamiento para el exceso de sueño son los estimulantes del sistema nervioso central. Para la cataplejia y otros síntomas relacionados con el sueño REM, se recetan antidepresivos.

Un programa de siestas cortas durante el día ayudan a controlar el sueño diurno, aunque estas no debe reemplazar el sueño nocturno.

La comunicación fluida entre el médico, el paciente y su familia sobre la respuesta al tratamiento es necesaria para alcanzar y mantener el control de los síntomas, así como para evitar o reducir los efectos secundarios del tratamiento.

Parasomnias

Sucesos anormales que pueden aparecer mientras se duerme. Los más frecuentes son el hablar o los episodios de confusión al despertar. Se trata de un grupo de alteraciones muy variadas y, en general, bastante benignas, más típicas de la infancia o adolescencia, aunque a veces pueden durar y persistir en la edad adulta. También se incluyen en este grupo dolores diversos que producen despertares, taquicardias, sensaciones molestas como ahogo, o calambres en piernas durante la entrada en sueño. Al despertar se pueden producir terrores nocturnos; son típicos de niños, que se despiertan con sensación de pánico terrible, sudorosos y con taquicardia.

Trastornos del Ritmo Circadiano

Todos los organismos vivientes siguen un ritmo. Por ejemplo, es común que la gente se despierte antes de que suene el despertador o que sienta hambre a la misma hora todos los días. Es como si un reloj interno funcionara de alarma. Estos procesos se conocen con el nombre de ritmo circadiano (del latín circa que significa alrededor, y dies, día).

Los ritmos circadianos se pueden ver trastocados por distintas alteraciones del sueño como: Síndromes de sueño retrasado y adelantado, síndrome por cambio de zona horaria o jet lag, dificultades para conciliar el sueño debidas a cambios en el turno de trabajo etc.




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